Me Amo Cuando...

¿Quieres ser sano?

Por Katrina4 de junio de 2020junio 18th, 2020No Comments

Había un hombre que había sido discapacitado durante 38 años. Había un estanque en Jerusalén que se llamaba Betesda, y aparentemente de vez en cuando las aguas del estanque se agitaban y la primera persona discapacitada que entrara al estanque en ese momento sería sanada milagrosamente. Los ciegos, los cojos y los paralíticos buscaban sus aguas curativas. Este hombre, que era paralítico, no era capaz de meterse al agua:siempre llegaba alguien al estanque antes que él. No había nadie que le ayudara; nadie se ofrecía a llevarle al agua. Estaba solo. 

Jesús vino y vio a este hombre al que nadie había prestado ninguna atención durante 38 años. Le preguntó: “¿quieres ser sano”? Puede que pensemos “¿qué tipo de pregunta es esa? ¿A quién no le gustaría ser sano”? Este hombre le explicó a Jesús que había intentado entrar al agua muchas veces, pero no había nadie para ayudarle y nunca llegaba a tiempo. Entonces Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla, y anda”. Al instante el hombre quedó sano (Juan 5:1-9). 

Otro hombre, Bartimeo, era ciego. Se sentaba junto al camino pidiendo limosna. Cuando escuchó que Jesús estaba cerca, gritó: “Jesús, Hijo de David, ¡ten misericordia de mí!”. En vez de ayudar a Bartimeo, las personas que le rodeaban intentaron callarle, pero él gritó aún más. Entonces Jesús le preguntó: “¿qué quieres que haga por ti?”. Otra vez puede que pensemos “¿por qué hizo Jesús tantas preguntas obvias?”. Bartimeo respondió: “quiero ver”. Jesús le dijo: “vete, tu fe te ha sanado”. En seguida Bartimeo recobró la vista (Marcos 10:46-52). 

Hoy Jesús te pregunta a TI: “¿quieres ser sano? ¿Qué quieres que haga por ti?”. ¿Sabes lo que necesitas? ¿Puedes vocalizarlo? 

Tal vez has tenido esa necesidad o has estado en esa condición durante muchos años, puede que toda la vida. Quizás has pedido ayuda a otras personas muchas veces. A lo mejor te han ignorado, o incluso han intentado callarte. Quizás has perdido la esperanza; tal vez su ignorancia y el modo en el que te han maltratado han permitido que las mentiras se filtren en tus pensamientos: “no valgo la pena. Mis necesidades no importan. Soy una molestia”. Así que has dejado de pedir ayuda. Has aprendido a sobrevivir por tu cuenta. Te has vuelto un experto en ser independiente. 

Pero la verdad es que todavía necesitas algo. Y no es algo que puedas conseguir por tu cuenta. 

¿Te permitirás volver a ser vulnerable en lo más profundo de tu ser, aunque duela? ¿Puedes amarte lo suficiente para pedir ayuda? Ahora te hago la pregunta obvia: “¿quieres ser sano?”. 

-Katrina